Jesús, la esperanza de la Navidad

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Para algunos la Navidad puede ser un recordatorio intenso de los seres queridos perdidos o de que no tienen familia cercana con la cual celebrar. En vez de sentir alegría, muchas personas sienten ansiedad y depresión aparentemente abrumadora e insoportable. La Navidad puede ser potencialmente un tiempo de desesperanza y soledad.

En la primera Navidad Jesús vino en carne como un pequeño bebé para poder llevar nuestro castigo en la cruz, y después conquistar la muerte resucitando de los muertos. El primer hombre, Adán, introdujo en el mundo la muerte, el sufrimiento y la maldición por su pecado, pero el postrer Adán, Jesucristo eliminará todas esas cosas. Algún día moraremos con él eternamente en un lugar donde, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). “Y no habrá más maldición… ” (Apocalipsis 22:3).

La soledad y la depresión serán eliminadas por siempre. ¡Qué esperanza tan bienaventurada es la que estamos aguardando! Pero tristemente, hasta entonces, tenemos que batallar con el sufrimiento que entró al mundo debido al pecado de Adán y sus consecuencias. Afortunadamente, incluso en nuestros momentos de pruebas y tribulaciones, podemos confiar en Dios porque “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Avery Foley
Respuestasengenesis.org