El homenaje que se le rindió al Rey

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(Mateo 2:1–12)

Estos «magos» eran sabios, astrólogos orientales que estudiaban las estrellas y procuraban entender los tiempos. Eran gentiles que fueron llamados especialmente por Dios para venir y rendir homenaje al Rey recién nacido.

Tal vez haya una referencia a la estrella milagrosa en la profecía de Balaam en Números 24:17. No sabemos cuántos sabios vinieron, ni de dónde vinieron, ni cuáles eran sus nombres. Las tradiciones familiares de la Navidad no siempre tienen respaldo bíblico.

El título de Jesús, «Rey de los judíos», levantó sospechas por cuanto Herodes temía a cualquiera que amenazara su trono. Era un monstruo implacable que hasta mató a sus propios hijos para proteger su trono. Tuvo nueve (o diez) esposas, y fue conocido por su traición y lujuria. Siendo edomita, tenía un odio natural hacia los judíos. Herodes no conocía la Palabra de Dios, y tuvo que preguntarles a los escribas. Los escribas la conocían, pero no la ponían en práctica. ¡Los sabios fueron tanto oidores como hacedores de la Palabra! ¡Cuán cerca del Mesías estaban los sacerdotes y sin embargo no fueron a adorarle!

La visita de los sabios es una indicación de que los gentiles un día adorarán al Rey cuando el reino se establezca en la tierra (Isaías 60:6). Su experiencia es una buena lección en cuanto a hallar la voluntad de Dios:

  1. Siguieron la luz que Dios les dio.
  2. Confirmaron sus pasos por medio de su Palabra.
  3. Lo obedecieron sin cuestionar y Él los guió en cada paso en el camino.

Nótese que regresaron a su tierra «por otro camino» (v. 12). Cualquiera que viene a Cristo regresará a su casa por otro camino y será una nueva criatura (2 Co 5:17).

Mateo cita a Miqueas 5:2 para mostrar que Cristo nació donde el profeta había predicho. Dios dejó de lado a la orgullosa Jerusalén y escogió a la humilde Belén. El rey David nació en Belén y Cristo es el hijo de David (1:1).

(Bosquejos Expositivos de la Biblia)